«La sostenibilidad no es un asunto de grandes empresas. Se trata de un tema de empresarios con visión»
Por: Daniel Felipe Alonso López.
Hoy quiero escribir sobre un tema que, aunque es del contexto español me parece que puede extrapolarse a otros países a los que no aplica la legislación de España. Independientemente de las normas, quiero que lo que quiero que quede es el argumento central: la falta de atención que le ponen las PYME a la sostenibilidad y la Responsabilidad Social Corporativa, es una amenaza para su supervivencia. La RSC no es un tema de grandes empresas sino de empresarios con visión.
Con la expedición de la Ley 11 de 2018 España entro al club de países que exige a sus compañías mucha más transparencia y rendir cuentas sobre los impactos sociales, económicos y ambientales derivados de la actividad económica. Desde 2019 las empresas de más de 500 empleados están obligadas a cumplir con lo exigido por la Ley, y desde 2022 las de más de 250. Adicionalmente, las que cumplen con unos montos de utilidades y/o de operación determinados. Esto, sin duda, es una medida que va en la dirección correcta pero que se queda corta, muy corta. De acuerdo con Deloitte, el 96% de las empresas obligadas a reportar ya lo hacen. De otro lado, puede contribuir a reforzar la dañina idea de que la RSC y la sostenibilidad son un tema de las compañías grandes. Pero no me voy a detener a hacer un análisis sobre la Ley. Eso puede ser tema de otro artículo.

Sabemos hoy que empresas que son socialmente responsables y que lo cuentan son preferidas por los consumidores. De acuerdo con la Organización de Consumidores (OCU), el 73% de los españoles compran guiados por criterios éticos y de sostenibilidad. Y ni hablar de la preferencia de inversionistas, profesionales talentosos, entre otros grupos de interés, por empresas que entienden que su rol en la sociedad va mucho más allá que solo crear utilidades para los socios. En ese sentido, quienes no miden sus impactos, pudiendo hacerlo, y no lo cuentan, por no estar obligados por la Ley, cometen un grave error. Un error que puede ser letal.
Si hoy un mayor número de empresas no asume la tarea de reportar información no financiera, que refleja su compromiso real con la sostenibilidad de sus acciones, ¿veremos una mayor concentración del mercado en beneficio de grandes empresas y un deterioro de la PYME? que, en países como España, son el motor del empleo y de gran parte de la economía. Esto teniendo en cuenta que la nueva forma de hacer negocios y relaciones está atravesada, cada vez más, por la sostenibilidad.
La información no financiera es estratégica en el mundo que vivimos y, gracias al COVID 19, cobrará mucha más relevancia. ¿Cómo van a saber los clientes potenciales que una compañía está comprometida con un mundo sostenible si no se les cuenta? ¿Qué se les va a contar si no se tiene información precisa porque no medimos? ¿Cómo van a saber los grupos de interés qué está haciendo una empresa en materia de sostenibilidad, porque seguramente algo hace, para construir una mejor sociedad si no se mide? Esas son preguntas que deberían hacerse hoy los empresarios.
Medir y reportar información no financiera puede ser beneficioso para que las compañías sean más visibles y se puedan abrir un espacio, con mayor facilidad, en un mundo en el que todos hacemos relativamente lo mismo, salvo muy contadas excepciones. De otro lado, hacerlo permite lograr cambios en la forma de pensar y actuar de las personas. Conocer las repercusiones de nuestro comportamiento y cuantificarlas o cualificarlas permite tomar medidas adecuadas, poco a poco y en la medida de lo posible, para transitar por el camino de la sostenibilidad. ¿Qué colaborador en una empresa puede mejorar si no recibe retroalimentación de su jefe? ¿Qué persona puede ser mejor todos los días si no tiene información de parte de los demás de lo que no hace bien? ¡Eso mismo necesitan las empresas: ¡insights!
Estoy convencido de que, la gran mayoría, de las compañías, en mayor o menor grado, tienen un impacto social positivo, el hecho de existir ya añade valor social. ¿Cómo medirlo? ¿Cómo saber por dónde empezar? Mi consejo es empezar a empaparse del tema. La misma Ley 11, de la que hablé al empezar este artículo, define muchos temas en donde se puede empezar a trabajar, que se agrupan en cinco grandes áreas: medioambiente, asuntos sociales y personal, Derechos Humanos, lucha contra la corrupción e información sobre la compañía.
Parecía, hasta hace poco, que la sostenibilidad era importante pero aplazable porque se trataba de un tema del futuro. Sin embargo, el futuro ha llegado y es el momento de empezar a hacer y a acelerar cambios. No se necesitan grandes sumas de dinero sino un cambio en la forma de pensar y creatividad. Se necesita de empresarios con una mente más abierta y más visión de medio y largo plazo.
La única certidumbre que puede tener un empresario en este mundo lleno de incertidumbre es que si no se ajusta a este nuevo contexto va a salir del mercado, más temprano que tarde.


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