«La sostenibilidad siempre es importante, pero en momento de crisis, aún más. Es una herramienta poderosa que funciona como brújula y balanza al mismo tiempo. Permite a las compañías no perder el norte, aún cuando las condiciones sean muy adversas, y equilibrar los intereses de los distintos “stakeholders” evitando que unos pesen más que los otros.
No nos vamos a mentir. Muchos de nosotros, en nuestra cotidianidad, hemos visto cómo algunos empresarios no siguen recomendaciones ni cumplen con las normas para evitar aumentos en los contagios de COVID-19. Desde que inició la reapertura he estado en hoteles, restaurantes, tiendas y haciendo ejercicio en lugares en donde el discurso va por un lado y la realidad es otra.

Hay muchos empresarios conscientes y responsables, pero hay otros que no lo son. No es cierto que obliguen a todos sus consumidores a usar la mascarilla cuando se debe, no es cierto que adopten las medidas de higiene que dicen tener y que, en muchas ocasiones, se les exige, no es cierto que garanticen distancias de seguridad, no es cierto se cumplan los aforos, y la lista es larga.
Si esto es lo que se ve cómo será su comportamiento con lo que no podemos ver. ¿Son esas mismas las compañías que se acogen a ERTEs para defraudar el erario? ¿Son esas mismas las compañías que maltratan a sus empleados en momentos en el que el talento es la clave del éxito? ¡Ojo consumidores! Hoy hay mucha información que nos puede ayudar a re-orientar nuestro consumo. Basta con tomarse dos segundos y pensar.
Yo con esto no quiero decir que la responsabilidad de los empresarios sea controlar la pandemia. Ni más faltaba. En esto que ocurre todos tenemos un enorme grado de responsabilidad. Pero si creo que, al menos en los espacios en los que las compañías tienen control, pueden y deben incentivar mejores comportamientos, ayudar a hacer un ejercicio de control y a educar a la ciudadanía.
¿Vender todo lo que se pueda ahora para recuperar lo que no se vendió en los meses pasados, flexibilizando los controles, o vender menos, con las consecuencias económicas que esto tiene, pero minimizando el riesgo de que vuelvan a cerrar algunos sectores por rebrotes?
Sabemos que hasta que no exista una vacuna o un tratamiento prometedor para curar enfermos con COVID-19 nos acompañará, siempre, la posibilidad de que se abran paso los cierres y encierros. En este sentido, el comportamiento de las empresas, así como el de los ciudadanos, es vital para que las medidas que tomen los gobiernos sean menos dañinas para los sectores económicos del país.
Autorregulación es la clave si no se quieren regulaciones dañinas. Cada vez que las empresas se permiten y permiten a sus “stakeholders, en especial a sus clientes, cumplir a medias con las recomendaciones hechas por autoridades políticas y científicas, se dan un tiro el en pie. Tarde o temprano los rebrotes les pasarán una factura.
Necesitamos de empresas que entiendan que su misión es mucho más que vender algún bien o servicio. Las empresas que realmente están preparadas para competir actúan con ética, entienden el contexto, son empáticas, comunican lo que son, no crean falsas expectativas y actúan pensando en el largo plazo.
La sostenibilidad no es una moda. Es vital y en momento de crisis aún más. Es una herramienta poderosa que funciona como brújula y balanza al mismo tiempo. Permite a las compañías no perder el norte, aún cuando las condiciones sean muy adversas, y equilibrar los intereses de los distintos “stakeholders” evitando que unos pesen más que los otros y que las decisiones tiendan a privilegiar a los mismos siempre.
Si no queremos más cierres o regulaciones perjudiciales actuemos con mucha más responsabilidad social.
