
Recientemente he oído algunas personas decir que, «si bien la sostenibilidad es hoy más relevante, en este momento adoptar o profundizar cambios en esta materia es imposible.» Lo anterior, como consecuencia de que los empresarios se encuentran en lo básico: tratando de ver cómo asumen los salarios de sus plantillas, pensando en los ERTE, buscando financiación, etc. Es decir, sobreviviendo.
Sorprende mucho esa forma tan lineal y poco estratégica de ver la realidad por la que atraviesan las empresas. No parece ser una lectura muy adecuada del contexto ni del momento. Ahora bien, no se trata de pasar por alto algo que es apenas lógico: si una empresa no es financieramente viable no hay empresa y todo lo demás no tiene sentido.
El mundo y el mercado de hoy, querámoslo o no, exigen y esperan de las empresas mucho más. Ya no solo basta con que los números sean favorables, se trata de impactar positivamente el entorno y mitigar los efectos negativos que se derivan de la actividad económica de las compañías.
Las recetas que se usaban antes para salir de las crisis hoy son una condición necesaria pero no suficiente. Es decir, trabajar en los ERTES, en reacomodar y pagar las plantillas de empleados y en hacer frente a los bancos, entre otras cosas, son tareas que se deben hacer, pero que necesitan ir acompañadas de una estrategia de sostenibilidad seria y ajustada a las necesidades de la empresa.
«Suena muy fácil decirlo”. Pero esta es una invitación a pensar que es ahora cuando se deben repensar las prioridades y objetivos, y en función de ello, hacer una distribución más eficiente de los recursos, que por estos días son mucho más limitados. ¿Si no es ahora cuándo? Dejar pasar este momento, sin hacer lo adecuado, puede poner en riesgo la permanencia en el mercado en el mediano y largo plazo.
Ser sostenibles no es una cuestión de mucho dinero sino de visión y mucha creatividad.
¿Porqué no empezar por lo que no genera costos financieros ni grandes inversiones y si tiene muchas ventajas en términos de reputación e imagen ante nuestros grupos de interés? ¿Por qué no empezar a ver qué hacen las grandes compañías? ¿Por qué no revisar los elementos que sugiere la Ley 11 de 2018, que deben tenerse en cuenta para gestionar lo no financiero? – esto puede dar ideas sobre qué temas trabajar- ¿Porqué no buscar ´mentoring´? Somos muchos los que nos dedicamos a compartir lo que sabemos.
Todas las empresas tienen algo que contar. No hay una sola en el mundo que no cree valor social y que no tenga un impacto en su entorno. Es su propia naturaleza. Nacen para resolver problemas y atender necesidades. Todas, en mayor o menor medida, son agentes de bienestar, de transformación social y aportan algo a su cadena de valor.
Este es el momento de centrarse y concentrarse en entender que el mundo cambió. La única manera de sobrevivir y salir fortalecido de esta crisis es adaptarse a este nuevo contexto y mercado, en el que casi que es una exigencia ser socialmente responsables y sostenibles. Quien no lo haga quedará fuera de competencia. Es hora de dejar de usar las mismas recetas y empezar hoy, en la medida de lo posible, a que la estrategia de la empresa sea pensada en clave de sostenibilidad.
Quien siga haciendo más de lo mismo seguirá teniendo los mismos resultados, que en el mundo de hoy son insuficientes.
